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martes, 25 de mayo de 2010

Una de las pocas enseñanzas de esta crisis -y es probable que incluso la única- tal vez sea que no existen enseñanzas ni seguridades plausibles... De los milagros económicos, irlandés, español, y el portugués pasamos al estrépito de sus descalabros de hacienda sin solución de continuidad en apenas unos meses y sin anestesia; de los gurús que firmaban best-sellers sobre el triunfo en los negocios y la empresa, a esposarles seguidamente y exigirles explicaciones en sesiones de interrogatorios policiales. Por no saber, no sabemos ( al menos yo, y es normal, mientras más sabes, menos conoces ) porque suben y bajan las Bolsas, Sancta Sanctorum del sólido e inescrutable , que un día pueden bajar once puntos seguidos con la misma celeridad con la que al siguiente pueden subir catorce. El es de tal precisión y sus resortes y recursos de tanta seguridad que una buena mañana a un operario de Nueva York, con los dos tembleantes le da por tocar una tecla equivocada en el índice de una multinacional de detergentes y en el mismo acto manda por la cloaca toda la estructura económica cimentada en Occidente desde la Segunda Guerra Mundial.
Aunque no deja de tener su gracia, no me digan que no tiene que ser cosa de valientes atreverse a hacer pronósticos en éstas condiciones miserables, desdichadas y abyectas, o incluso pretender realizar un análisis aproximado sobre la propia realidad con tan corruptos, maquiavélicos y satánicos antecedentes. Si sube el paro, es posible que baje el déficit y si baja lo segundo puede que en Oriente Medio suban el precio del barril de petróleo.
Pues estando las cosas como están, haylos, y me refiero a " los valientes ".  En medio de la interminable marabunta de desempleados, quiebras de entidades financieras y de números rojos, alguien en este País quiso ver " brotes verdes " en las polvorientas estepas del secarral económico, social, cultural y moral, y, aún hay alguna política que ve " números verdes ". La diferencia entre los " brotes " y los " números " -verdes, por supuesto- está claro que no debe de ser el color, por lo que entiendo que quizás el tema consista en una cuestión de tamaño o de supina gilipollez.
Esta alta ejecutiva gubernamental ( creía en la mujer por encima del varón, pero viendo el elenco que las representa, tengo ya mis dudas ) ha visto " números verdes " igual que los pastorcitos de Fátima vieron a la Virgen del mismo nombre ( o a lo mejor lo que vió fue a varios " picoletos " ), pero si de milagro se puede calificar lo primero, sólo de enigma científico podría llamarse lo segundo. Ver brotes verdes puede ser un accidente de la visión, pero ver los números verdes es..... de imbécil, a no ser que estén escritos por el traumatólogo de Málaga, Dr. Alberti, que escribe con pluma de tinta de color verde. O eso, o la dirigente se ha equivocado de tecla y le ha dado a la de " Don Limpio " de la empresa " Procter and Gamble ".....  

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