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miércoles, 12 de mayo de 2010

Acabo de oír la intervención de Zapatero ante el Congreso para informar de su plan de recorte de gasto. Las grandes líneas son: rebaja de un 5% del sueldo de los funcionarios, y de un porcentaje mayor -sin concretar- de los sueldos de los altos cargos; eliminación del el cheque bebé, la propuesta estrella del PSOE en las elecciones de 2008; suspensión hasta 2011 de la revalorización de las pensiones; reducción de los gastos de farmacia, aumento del precio de los medicamentos y recortes en la ley de dependencia. Con un gesto grave y afectado, Zapatero ha reconocido aún ahora que “la situación es difícil”, después de pasarse dos años llamando “antipatriotas” y “catastrofistas” a los que le emplazaban a reconocer la crisis que ya teníamos encima y a tomar medidas al respecto.

Pero lo más llamativo es lo que no ha dicho Zapatero: no ha anunciado la supresión de ninguna cartera de su gabinete, a pesar de que el Congreso instó al gobierno en octubre de 2009 a suprimir tres ministerios y una vicepresidencia, una votación que el ejecutivo ha ignorado demostrando que hace oídos sordos, incapaz como es de retirarle el cargo a todos los vividores de la cosa pública que tiene a su servicio.
En fin, que hemos llegado a donde hemos llegado por el afán despilfarrador de Zapatero y por su insistencia en no admitir la realidad. Este señor se ha tirado todos sus años de gobierno despilfarrando el dinero de todos los españoles en favores políticos a los sindicatos -193 millones en 2009 para comprar el silencio de UGT y Comisiones Obreras-, en aguinaldos a sus socios nacionalistas y en comprar el voto de los españoles con propuestas irresponsables con las que no tenía en cuenta el estado de las cuentas públicas, sino su interés electoral.
Zapatero ha hecho todo esto repartiendo descalificaciones contra todos aquellos que no coincidían con sus análisis y previsiones, no sólo los políticos de la oposición y los medios críticos con el gobierno, sino incluso organismos internacionales como la Unión Europea o el FMI, que son ahora los que toman las riendas de nuestra economía ante la vía muerta a la que la ha conducido este gobierno con su irresponsabilidad e incompetencia. Y ahora Zapatero pretende cargar sobre pensionistas, discapacitados, enfermos y familias sin medios la carga de la recuperación, sin suprimir él ni un sólo cargo de su gabinete.

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