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jueves, 28 de enero de 2010

No he estudiado psiquiatría, pero soy consciente, ahora, de que todo el mundo analiza la realidad o la ficción desde su punto de vista personal. En general, la gente es esencialmente egoísta, porque el ego es lo único que se posee con seguridad.
De entre todos los " objetos ", hay uno por el que el sujeto se interesa de manera constante y privilegiada: él mismo.
Probablemente, sea el mecanismo más efectivo que tiene cualquier animal para defenderse en la lucha por la supervivencia. Sólo que teóricamente el ser humano es un ente racional y funciona, o mejor dicho pretende hacerlo, sobre la base de ideas subjetivas. Es falso, y tanto lo es que continuamente distorsiona lo que ve, y lo modifica y trastoca.
El personal interpreta los hechos a medida de sus intereses; si se quiere a la manera en que la genética y la propia experiencia intrínseca han contribuido a estructurar los mecanismos escabrosos de los cerebros. No hay dos individuos que sean capaces de ofrecer una narración idéntica de un mismo suceso. ¿ Por qué todos los delincuentes proclaman una y otra vez su inocencia ? Porque se lo creen realmente, contemplan la realidad de manera distinta a los demás y justifican a su conveniencia sus actos. Cualquier profesional que haya ejercido y ejerza, de una manera u otra, el Derecho Penal, sabe que la inmensa mayoría de las veces la acusación será negada sistemáticamente. Los que reconocen su culpabilidad, paradójicamente, son  los que han ejercido durante sus vidas alguna profesión sustentada en la defensa de la ley o de la ética y la moral.
Todo ello me conduce, desde hace tiempo, a tener un enorme escepticismo personal y social. ¿ Sirve de algo el diálogo, cuando percibes que el otro, el interlocutor o interlocutora no te está escuchando ?
Las discusiones en la praxis, siempre suponen un monólogo sucesivo, mientras que el otro habla, tú estás preparando tu argumentación posterior, sin prestar atención al que depone.
En una excelente novela de Hermann Hesse, Siddharta le dice a su discípulo: " A nadie le podrás comunicar con palabras y a través de la doctrina lo que te ha sucedido a tí en el momento de la inspiración ".
Y tenía razón, mis experiencias, mi maestría, mi pericia, mi mundología, mi veteranía y destreza políglota y polifacética, son intransmisibles, no porque yo no lo quiera, sino porque los demás las entenderán a la medida de las suyas.
Estoy sólo e incomunicado, ciertamente, aunque sueñe lo contrario... como los demás.
- J -    

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