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miércoles, 6 de enero de 2010

Comenzó el año 10, según dicen no es el primero de la segunda década,  sino el último de la primera. Alguno sigue en sus trece de que el año 2000 era el primero del Siglo XXI, del mismo modo que otros sostienen que el Siglo XX fue el primero del tercer milenio.
En todo caso, lo que si es seguro, es que  no se han cumplido dos mil nueve años desde el nacimiento de Jesucristo. La fecha de este natalicio la fijó en el Siglo VI, un nota, un monje, llamado Dyonisus Exiguus, que estaba algo despistado, carente de datos fiables y no tenía CSI, por lo que erró en unos cuantos años.
Según el evangelio de San Mateo, Jesús de Nazaret nació en el reinado de Herodes, y hoy sabemos, de manera irrefutable que Herodes murió el año cuarto a. C., así que, al igual que con el tema de los vikingos que llegaron a América en el Siglo X, os podéis seguir creyendo todas las trolas, falacias, mentiras, fraudes, trampas y engaños que queráis... a mi me la suda.
Con independencia de que la década no arranca, por " error involuntario " del tal Dyonisus, en unos años desde el nacimiento de Jesús, hay otros desfases, amén del descubrimiento de América. El más notable es que, al aceptar La Iglesia el uno de enero como primer día del año, tal como era en el calendario juliano, la fiesta, bacanal, orgía o sarao del Año Nuevo no tiene ninguna justificación religiosa, astronómica o científica, puesto que el alumbramiento del " Mesías ", y por ende, el primer día del año, según El Clero y la " Santa Madre Iglesia ",  fue el veinticinco de diciembre, coincidiendo con el día del Solsticio de Invierno. Por cierto, matemáticamente, Nochebuena y San Juan deberían celebrarse el 21 de diciembre y de junio, respectivamente.
En fin, con exactitud histórica o sin ella, con muchos embustes, patrañas e invenciones de unos cuantos iluminados, aquí estoy ( más tieso que el año pasado y sin saber si realmente mi edad se corresponde con la cronológica, cíclica y ordenada que dice mi DNI ).
De todas maneras, con año viejo o nuevo, se seguirá en la ruina y con un paro galopante, y con el individuo, como tal, en un estado progresivo de crisis catatonica.
Se había aprendido mucho con la República, la Guerra Civil, la Dictatura y de la España caínita de siempre, dicen. Nadie decía querer volver a las andadas, y ahora resulta que muchos transitan.... ensayando....

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