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martes, 26 de enero de 2010

Más de un millón de ilegales, los que no se ahogaron en las pateras y en los cayucos, la mano de obra para barrido o fregado, carne barata para puta, sin papeles, pululan por las calles de la última recesión. Mujeres ayudando a puretas que andan despacito, otras que limpian en las casas de las familias acomodadas, por horas, pastores, guardas, cuidadores de niños, gente que cobra en negro, sin horario, expuestas a las redadas en los locutorios. No hace mucho tiempo la tierra estaba habitada por dos mil millones de seres humanos, bueno quinientos millones de personas y mil quinientos millones de " indígenas ". Hoy hay siete mil millones y una parte ha dejado de ser " indígena " para ser directamente esclava, cuando en el Occidente en crisis han comenzado a sonar los tambores del racismo. La xenofobia también da votos. Aunque el Capitán Tan ha salido pronto al quite manifestando que las personas que vienen de fuera tienen derechos, que son seres humanos ( no sé si lo creerá de verdad o es solamente una declaración políticamente correcta  ). Su declaración incorrecta parte de que, la evidencia demuestra de que igual poder tiene, ahora, la fortuna en ellos que en los demás. Tantos esclavos, tantos enemigos, tantos hijos de puta y tantas zorras...
Lo irónico del caso es que esos que gritan ahora " ¡ fuera el moro ! ", antes le hacía una mamada, y que esas voces surjan de un país que siempre ha sido puerto final de truhanes, pícaros y ladrones.
Así las cosas se está como hace cien años, una parte de la " ciudadanía " compuesta por " pijos " y " neopijos ", viviendo de puta madre, del cuento, y la otra, el resto, morralla... Ensanchada ahora con ecuatorianos, bolivianos, colombianos, marroquíes, chinos, balcánicos, rusos, nigerianos, sudaneses, etc...... que llegaron con lo puesto.
Nadie nace con papeles y casi todos hemos sido emigrantes. Las fronteras, son una invención del individuo, y en cierto modo, otro negocio para unos cuantos.

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