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miércoles, 14 de abril de 2010

VIDAS PARALELAS

Cruzamos por todas las direcciones de la vida ( arrieros somos y en el camino nos encontraremos ) y cuando coíncidimos con una copia personal, igual ni nos damos cuenta. Naturalmente, todos disponemos o hemos dispuesto de muchos disfraces para no salir " a pelo " a la calle y así, de alguna manera intrínseca, sentirnos protegidos. Dos personajes públicos contemporáneos que me sirven de ejemplo: D. Baltazar Garzón y D. Mario Conde, tienen puntos comunes en sus respectivos perfiles químicos y emocionales que quizás ni ellos conozcan, pero yo sí, porque me considero ala vez un sosias de ellos ( amén de que seamos Escorpio ), al haber constatado en un par de décadas que yo también he llevado una trayectoria parecida a otro nivel social...
El Sr. Garzón es un determinista profundamente espiritual y con una tendencia a la notoriedad pública verdaderamente notable. Del Sr. Conde, que estaba convencido de que su vida venía determinada por designios superiores e inmtables y todo lo que hacía en su existencia estaba predeterminado por un " halo cósmico ", sólo puedo decir, que al igual que yo nos dimos cuenta de que la cuestión no era esencialmente así y ahora tenemos otra perspectiva...
Como el Sr. Garzón, y cómo el que suscribe, ninguno de los tres nos preocupamos un pimiento de nuestra seguridad, quizás porque estamos plenamente convencidos de que la muerte es connatural con la Vida y por tener un sexto sentido muy desarrollado que nos hace ver más allá, viendo la inexorabilidad de nuestro futuro, por lo cual desdeñamos toda preocupación por el deceso y de cómo vernos en el último trance...
Pero, D. Mario y yo, nos hemos dejado mucho por el camino y sobre todo un tránsito muy penoso, el confinamiento carcelario que trastoca toda vida, sobre todo en los circunscrito al ámbito personal-emocional. La auténtica, verdadera y única antesala a la muerte como ser humano. Sin embargo el Sr. Garzón, se ecuentra en ello, está en su umbral, en el dela experiencia de la muerte en vida. Vive, como lo hicimos el Sr. Conde y yo, sin ojear el horizonte de las amenazas que se ciernen en su entorno. Al final, todo es puro determinismo espiritual, los tres ( a nuestra manera ) seguimos pensando, por ecima de cualquier otra cuestión sentimental o material, en como se puede arreglar éste desaguisado en el que la sociedad en general se halla inmersa, antes de llegar al fondo del " agujero negro ".......
- JACH -

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