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martes, 27 de abril de 2010

Polémica " habemus ". ¿ Puede un programa de televisión ofrecer noticias falsas de manera deliberada ? El penúltimo episodio - porqué habrán más - lo ha servido La Sexta. La noticia era ciertamente interesante: " Un cobrador de la SGAE, recibido a mamporros en una feria ". Además de interesante, era del todo verosímil, vistos los pintorescos episodios que la SGAE viene protagonizando en los últimos tiempos. La cosa había salido en el programa " Salvados " que conduce, a lo majara, un tal Jordi Évole, alias " El Follonero ". Como no era una noticia menor, varios medios se hicierone eco de ella: desde diarios de tirada nacional, medios digitales y los informativos de Antena3. Algunos, ciertamente, contrastaron la información ( me imagino ) y ofrecieron la versión de los afectados, dándola como irrefutable y sin discutir la veracidad de la noticia original. A los pocos días, sin embargo, se descubrió el pastel: todo había sido un montaje del " Follonero ", que se partía de risa con su " gracia " y " quedada ", como es natural en un imbécil. Ahora hay dos maneras de ver el asunto.
Una: " El Follonero " pone en evidencia a la prensa colándole una noticia falsa. Dos: " El Follonero " engaña al personal propagando unos hechos ficticios. Desde el punto de vista del mundillo periodístico, la chicha está en la primera pespectiva, porque nada hay más grato que hincar el colmillo en el lomo del colega y a lo que sea, mientras " venda ". Pero desde la perspectiva de la televisión como medio de difusión, ya hablemos del espectador o del crítico, lo importante es lo segundo: la indigencia ética de un medio que convierte la mentira en una variante más del espectáculo. Mal ejemplo para los que estudian o quieren estudiar Ciencias de la Información.
Hasta la fecha el populacho estaba acostumbrado a conceder a la televisión una veracidad infalible: " Lo ha dicho la tele, así que será verdad ". Ahora eso se acabó, al menos para mí. Hemos entrado en una fase en la que la tele sólo es espectáculo falaz, soez y grosero, y, por lo tanto, admite la falsedad como contenido imprescindible y " lícito ". A fuerza de programas gamberros, pornos, escatológicos y de opiniones parciales, el periodismo tiende a su desaparición. ¿ Es gracioso ? Quizás para la gran masa de zotes e ignorantes, lo sea. Pero que reflexionen en La Sexta y otras cadenas afines, a este paso, terminará pasándoles como en el cuento del Lobo ( o la Loba según la Sra. Aído ).
Y cuando de verdad la amenaza sea cierta, nadie se la creerá. 
¿ Lo has visto en la tele ? Mentira será....          

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