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jueves, 15 de abril de 2010

Dinero llama a dinero. Y en tiempo de crisis, la fórmula se multiplica para el rico y se divide para el tieso. En la " Feria del Lujo " que se describía hace unos días en la prensa y en los informativos de Antena 3 ( que no han quedado para otra cosa, como los de T5 ), se demuetra que la pandemia de freakies no entiende de estatus social y que la generosidad dle individuo suele ser inversamente proporcional al dienro que posee. ¿ En qué mundo vive el personaje que se compra un ataúd de oro con un móvil incorporado ? Ya puesto, podría incorporar un PC con wi-fi, para conectarse con Facebook. Y, por qué no, una PlayStation para pasar las horas muertas...
Los sillones de piel de cocodrilo son también fantásticos lo mires por donde lo mires. Para todo, excepto para sentarse en ellos. Nunca me he sentado en un cocodrilo, que es, por cierto, la finalidad de un sillón. Aplíquese el cuento a la bicicleta de oro, etc....
Ser asquerosamente rico es como estar tremendamente borracho. Si me siento culpable de haberme puesto hasta el culo de whisky, me consuela saber que hay alguién más borracho que yo...
- JACH -

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