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domingo, 14 de febrero de 2010

UNA DESESPERACIÓN SOTERRADA

Con el atrevimiento que supone hablar y readaptar la lucha de clases a la globalización, lo que sí parece razonable es pensar que si el signo de estos tiempos es la competitividad y el individualismo, el consumismo y la soledad, también el viejo concepto de la lucha de clases se ha acabado de interiorizar. La lucha de clases tal y como la concibió Karl Marx, ha desaparecido a medida que los trabajadores y trabajadoras, burguesas y burgueses, se han ido diluyendo en una inmensa masa llamada " clase media " que comparte indénticas apetencias, necesidades y vicios, a pesar de las diferencias de rentas de los sujetos que la compone.
También es lógico pensar, que en esa uniformidad de clases, la pugna se origine en el interior capitalista que lleva todo individuo y la resistencia humana innata del organismo; se estaría entonces en una fase de explotación del hombre por el hombre pero en sentido estricto, el hombre explotado por su mismidad. Sí en esas llega una situación crítica o conflictiva, llega el desastre personal porque no existe el enemigo externo a quien culpar...
Sin embargo, aquí en España, al contrario que en Francia a la gente no le ha dado por tirarse desde la azotea, al contrario, el personal, trapicheando y puteando puede seguir superviviendo dentro de una relativa " paz social ", dentro de una " realidad " oculta, UNA DESESPERACIÓN SOTERRADA...
La angustia existe, subyace en cada sujeto y se palpa en la calle, en los supermercados, en las cafeterías... Sin ingresos estables, con ayudas de subsidios, chapuces, menudeos de droga y estupefacientes, mercadeos varios, y ya digo, prostituyéndose, todo ello a través del " mercado negro " obviamente, lo que se desploma poco a poco es un modelo de vida, de clase media, y esa inquietud interior lateen el fondo de todos y todas....

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