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jueves, 25 de febrero de 2010

Días atrás veía en la portada de un periódico la fotografía en la que aparecían el presidente francés, la canciller alemana, el presidente del Banco Central Europeo, el presidente de la Comunidad Europea, y el idem de la Union Europea, junto al de Grecia, y me pregunté: ¿ Dónde está el presidente de turno de la Comunidad Europea ? Sí, el " Capitán Tan "...
Como español la noticia me dió mucha pena, desazón y vergüenza, viendo como se sucede la pérdida de posiciones en todos los niveles dentro del orbe internacional, tanto de manera económica, como social y política.
Hasta no hace mucho, España era un país admirado por saber convertir una dictadura en una nación democrática de manera pacífica y articulando leyes avanzadas. Se llegó a conseguir una economía creciente, con unos niveles de bienestar y una renta per cápita parecida a la media de su entorno occidental. Esto era una sociedad moderna que iba colocando a sus ciudadanos en puestos de relieve internacional, logrando que algunas empresas nacionales se convirtieran en multinacionales de prestigio y con unos niveles de desarrollo en investigación que vislumbraban un país desarrollado en un terreno en el que ya destacaban individualmente algunos de sus prestigiosos científicos.
En la primera legislatura el " Capitán Tan " ya empezó a perder confianza ante los mercados/zocos financieros por su intervención directa en operaciones bursátiles de sociedades españolas, con regulaciones partidistas sobre opas, como fue el caso cuando sobre Endesa hizo la catalana Gas Natural. Tras vérsele su parcialidad, al final el Estado quedó fatal ante los reguladores internacionales y tuvo que dejar escapar a una europea, con la consiguiente pérdida de imagen y seriedad, como nación moderna, en quien confiar.
Ahora, desde mi atalaya, veo como poco a poco todo lo conseguido se va por el canal de desagüe. Observo al " Capitán Tan " trastornado, neurótico, demente y paranoico, mendigando, postulando, arrodillándose, poniendo el " tahana " para que le den una sillita en reuniones internacionales que luego, cuando se la conceden ( me imagino que por lástima ), después se le ve sólo en su sitio, sin moverse, cuando los demás están en el corro de la patata que informalmente se produce previo y a posteriori de las " arduas " sesiones, por no saber inglés y por su torpe proceder que ha conllevado su oprobio y aislamiento políticos.
A mí me gustaría tener otro jefe, me imagino que igual que mucha gente, pero éste es el que hay, con esa sonrisa abyecta e hipócrita, que cuando la esboza él sólo sabrá a que viene y los motivos que tanta gracia le producen.
SIN DUDA, CUANDO VÍ EL OTRO DÍA LA PELÍCULA " SHUTTER ISLAND " ECHÉ EN FALTA A ALGUIÉN MÁS, ERA ÉL, EL " CAPITÁN TAN "...... 

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