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jueves, 4 de febrero de 2010

En el político la gente quiere ver algo más, algo de mago, o al menos de ilusionista, y confía en que cuando peor está todo saque un conejo de la chistera. Entonces dice: ¡¡ ooohhhh !! y renueva la fe en el dirigente.
Estas cosas no se explican en las escuelas de verano de los partidos, que son fábricas de burócratas, no de políticos. Si un político no sabe sacar el conejo cuando hace falta, el personal antes o después, lo repudia.
Al " Moreno " le ha llegado el momento, y al " Capitán Tan ", también. Ambos abrazados al fundamentalismo sectario religioso de los poderes fácticos y ocultos. El primero no encuentra él o los conejos que había prometido sacar de la chistera, y mientras no lo haga no encontrará su legislatura expedita.
El otro los ha perdido todos ( si alguna vez los tuvo ) y si no consigue espabilarse, dejando atrás sus rencores y venganzas, puede que recobre algo de credibilidad.
Pero, desde luego en el asunto del conejo cuenta mucho la suerte, y un político sin suerte, o tras haber perdido la " baraka " ( suerte en árabe ); es como una flor sin agua....
  

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