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martes, 9 de febrero de 2010

En este infeliz país de vuestras entrañas, donde el tonto flota, el sinvergüenza medra, el honrado su hunde y el inteligente es perseguido como si fuera un judía de la Alemania nazi, a veces suceden cosas que están bien. Por ejemplo, ante la terrible catástrofe de Haití la reacción de la gente ha sido digna. Otro cantar es que como se está viendo no sirva para mucho.
Otra cuestión es la intervención idiomática al resppecto. Me explico. Miro el diccionario y veo la palabra humanitario-ria, que viene del latín humanitas-atis, y es adjetivo, cuyo significado es " que mira o se refiere al bien del género humano. "
Pero ocurre que uno oye, lee, informaciones y palabrerías emitidas por presuntos próceres de la elegancia comunicativa, donde sueltan lo siguiente: " catástrofe humanitaria "... Pues estoy aviado. Porque si una catástrofe es humanitaria, un asesinato será algo magnífico, una canallada cosa muy decorosa y la vileza algo elogiable... Es humanitaria la ayuda, pero claro está que no es humanitaria la hecatombe que no mira ni se refiere, precisamente, al bien del género humano. Porque a este paso, según decían y dicen, serán humanitarios los crímenes, las canalladas y las ruindades... Que por cierto, a veces no se anda muy lejos de ello.
Estas humanitarias reacciones, humanizan. Y no es redundancia sino la aplicable comprobación de una verdad, como que todo ser humano necesita de un sentimiento de unidad y participación en el orbe. Y así, estas catástrofes, humanas porque mueren seres humanos que no humanitarias, despiertan en el hombre ese sentido tantas veces adormilado y que poco a poco se vuelve a dormir. Porque, salvo en esos casos excepcionales, la miseria se ve como algo normal y ante lo que no se reacciona...
Por cierto, aprovechando la ocasión quiero constatar, que desde hace tiempo vengo observando que se habla y se escribe el español o castellano mejor en centroamérica y sudamérica, que en origen....

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