Seguidores

lunes, 22 de febrero de 2010

Imaginaros que un sujeto es encarcelado por homicidio. El tipo se ve en prisión y culpa de ello a la víctima porque antes de morir lo denunció. No es, para él, el confinamiento consecuencia del delito, sino de la denuncia. Es lo mismo que le ocurre al " Capitán Tan "; mientras España muere a manos suyas él culpa al denunciante. ¿ Cuánto más cree que colará ? Acostumbrado como está a tergiversar la historia, cree que puede hacer lo mismo con el presente, la historia de mañana, pero lo tiene crudo para pasar a ella dignamente.
Embelesado de sí mismo, el " Capitán Tan " no se da cuenta de que la " carambola " que lo puso al mando del " Titanic " implicaba algo más  que el gusto de que lo llamen a uno " Capitán ". Ahora sólo quiere perdurar, sin querer asumir responsabilidades y observando de reojo a que barca salvavidas se subirá en cuanto vea que el " navío " acabe de zozobrar.
Pero ése no es el único " holocausto " al que nos lleva y que amenaza de manera brutal a la Nación, sino que la única oposición que tiene juega con los jugadores reservas. Que no piensa emplearse a fondo en un partido que no hay que ganar, ya que lo van a perder el " Capitán Tan " y sus huestes.
Esta sociedad sigue siendo invisible para él y la clase política. Le importan un bledo todo lo que ocurra, que no sea concerniente a la cuestión electoral.
Por eso apelo a los capaces. Comprendo que hombres como el Sr. D. Rodrigo Rato y otras y otros, de su altura, no quieran saber nada de ésta farsa homicida, pero hoy tienen una responsabilidad que les incumbe.
Deben de volver al ruedo, pedir sitio y que se aparten los bufones egocéntricos de la feria electoral, porque el juego va más allá y es más peliagudo de lo que se piensa. La batalla nunca termina en los comicios. Empieza justo en ellos.
Esto lo olvidaron hace tiempo y así nos luce el pelo, aunque yo no tenga pelo... 

No hay comentarios: