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lunes, 26 de octubre de 2009


No hace mucho oí decir a un prestigioso jurista ( al menos lo es para mí ), con gran claridad, que la aplicación de Ley no resultaba igual en la práctica para el que menos tenía que para el pudiente.
Está claro que el Derecho nunca ha sido en la práctica una ciencia exacta, en la medida en que su ejercicio se conforma a una lógica y a unos protocolos reservados a los expertos, los cuales han sido toda la vida muy dados a extremar el enredo. Por ello dicen los " calorros ", cuando hablan de jueces, fiscales y abogados aquello de " pleitos tengas y ajalá los ganes "....
La imagen de gente rica, financieros, reclamando al Estado cantidades exorbitadas como compensación a algún tiempo pasado entre rejas, confunde sin remedio a la opinión pública nunca curada de espantos a pesar del espectáculo en sesión continua de corruptelas, sobornos, privadas y públicas que se vienen haciendo sitio ante la tibieza de los y las que pueden susbsanarlas. En algunos casos recientes y en otros que he conocido personalmente, de presos que han venido a instar a las autoridades lo que aquellos que he mencionado habían formulado, por sus muchos años de trena, no han merecido nada más que algún que otro comentario puntual por parte de alguna agencia de noticias, que luego algún que otro medio local de comunicación en edición impresa a colocado en un determinado lugar recóndito. Los famosos economistas o banqueros, o inversionistas o especuladores y sobre todas las cosas, capitalistas, por el contrario, si han merecido el acaparamiento de portadas y páginas de periódicos y revistas, amén de salir en otros medios virtuales, acaparando un interés que ellos justifican con el argumento, de que al fin y al cabo, ser sentenciados les ha causado un perjuicio no sólo moral sino económico ( ¿¡ !? )......
Alguien dijo, hace mucho tiempo, una metáfora de la ley, que era como una telaraña que atrapaba al mosquito y dejaba de escapar al moscardón.....
La ciudadanía sin darse cuenta, se ha instalado en una situación límite cuyo perjuicio no sólo radica en la ruina que causa mayormente, la desmolarización masiva experimentada, asistiendo atónitos y estupefactos a situaciones no ya judiciales esperpénticas sino de cualquier otro orden institucional, más bien de otros remotos tiempos.
En el clima crítico del Barroco, otro, citó: que la justicia no es precisamente una virtud de estado.....

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