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sábado, 23 de junio de 2012

TEMBLORES

Contemplados desde el televisor los rostros de los miembros del Gobierno delatan fatiga y desasosiego. Un peso abrumador de las cosas, una esterilización prematura de aquel frescor triunfal ya desbaratado. Es verdad que sobre el Parlamento entero gravita la preocupación más honda, jamás vista, como si temblara el suelo por las pisadas de un monstruo inminente, de tal forma que las pugnas partidistas de rigor e incluso el sentido del humor se retraen como si consituyeran una insolencia para los tiempos tocados a penar. Pero el medio año escaso de presidencia, bajo una presión inaudita e insólita, ha marcado el Gabinete del Señor Rajoy Grey con una impronta de desgaste que no es sólo física: cuando Doña Soraya Saénz de Santamaría intenta distinguirse del pasado " zapateriano " proclamando que este gobierno " dice siempre la verdad ", no es posible creerla, sino que se hace inevitable recordar que el propio presidente ha convertido la mentira, la ocultación,el misterio y el incumplimiento del programa electoral en un privilegio de Estado para tiempos dramáticos.
Los parlamentarios con conscientes de como están alimentando la ira de la gente, con el modo opaco y arcano con que los políticos están gestionando la crisis. Esa protección endogámica a ciertos sectores, instituciones, bancos, etc., como una orden irrefutable de inmersión desde el puesto de mando de un submarino, que rinde imposible el esclarecimiento de los hechos perpetrados con alevosía y premeditación; acrecienta aún más la desconfianza del ciudadano hacia " La Casta ". De que estén dispuestos a asumir tal descrédito y desprestigio se infiere que tienen aún más miedo a todas las revelaciones sobre clientelismo político en las cajas y bancos que dejaría expuesta una comisión con la que temblarían todos los cimientos del cotarro. Uno de los diputados más inteligentes y honestos de todos los que he llegado a conocer me avisaba, hace poco, del peligro con una frase redonda: " Detrás de un agujero económico siempre hay un agujero ético y moral ". Y como si estuviera afectado por el olor a pus que se propaga por el Congreso, añadió que a la gente no se le va a distraer de su indignación sólo con entregar, a modo de " sacrificio humano " a cualquier subalterno caduco y demás pensionistas que salieron ricos e impunes de la debacle financiera. 
Mientras, el Señor Rajoy, en su estilo de siempre, procura hacerse el despistado, elude responder a preguntas directas y se esboza cada vez más desamparado en su Némesis particular, el déficit. El Gobierno que antaño dijo que la prima de riesgo era Zapatero ahora, repite, con el comodín griego, la táctica de justificarse en razones exógenas. El discurso se ha vuelto demasiado evasivo, como cuando S1, achuchada en el turno de preguntas por S2, aún cree que puede zafar con el habitual " pues anda que vosotros " que tantas veces reprochó a la señora Fernández de la Vega. Que pidiera la dimisión retroactiva del anterior Gobierno indica que este PP vivía mejor contra Zapatero, cuando aún mantenía el argumento de " Cuarto Milenio " de que su sola presencia sanaría la crisis como a un leproso la imposición de manos.
-Lord Lancaster-

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