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jueves, 14 de junio de 2012

ESTAMOS LOCOS. Nunca pudimos imaginar que la mala, desastrosa situación de nuestra economía terminara por alienarnos así. Hay quien convierte la perturbación en furia; quien hace la ira reto; quien reta al mismo tiempo que huye. Hay quien escapa, y con él su cartera llena de billetes de quinientos euros con destino a cualquier país que no sea el nuestro. La Historia de España nos enseña que nuestro grado de locura suele caminar paralelo a una cierta ansiedad patriótica que siempre termina mal. Ocurre que ahora se pierde la calma, la serenidad ante ministros de España huérfanos del don de la claridad que niegan que por aquí vayan a venir los hombres de negro, para aseverar luego que la Nación tiene un grave problema de financiación. El Señor Montoro, que en la cercanía es un caballero que cae bien y ante el que nunca te tocarías el bolsillo de la chaqueta para ver sí sigue aún ahí la cartera, la lía por su falta de lucidez. Cuando, en general, las ideas balbucean, el discurso se hace oscuro, críptico e indescifrable, es que el temario es más grave todavía de lo que se piena...
Cuando era niño y no quería comer verduras los mayores me decían que iba a vanir el " Sacamantecas ", y sino los hombres de negro, los mismo que hace siglos conocíamos como Atila y Los Hunos, solo que ahora visten de Armani y conducen un Audi. Ahora, " El Sacamantecas " se ha hecho presente, palmario, ante la deprimida mirada del populacho cobarde, con su rostro más cruel. Para mí que se parece a la señora Merkel. Está claro que lo que no consiguió Hitler lo va a lograr ella sin pegar un sólo tiro. Me dicen, mis fuentes, que viniendo como viene de una ética protestante, Frau Merkel cree que todo el que hace algo mal ha de terminar pagándolo, de una manera u otra. Lejos de la caridad que el catolicismo enseña y que casi nadie practica, la señora Merkel piensa que habrá que asistir a España llegado el momento, pero, una vez hay purgado sus culpas por un delito de lesa humanidad: habernos creído ricos ( siendo unos tiesos de toda la vida ) y gastar lo que no teniamos. Mucho tiempo después, los hombres de negro siguen sin aparecer, pero al Señor Montoro asevera que vengan o no, existen. Bueno, señor ministro, si hay que ir al infierno, se va...
En verdad causan más alarmas las dudas de los políticos que todo lo que venga del exterior. La incapacidad de unos y de otros es un insulto dirigidos a los parados y a las familias que sufren. 
-Lord Voldemort-

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