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domingo, 17 de junio de 2012

Si un hombre te dice que es descendiente de Drácula, lo lógico es correr y no darle tu dinero. Hace dos semanas se celebró el juicio contra Wokcieh S. Zaleski por estafar 140.000 euros a su entonces novia Paloma Lago, dinero que iba destinado a un supuesto fondo de inversión polaco pero que se quedó el susodicho para su peculio particular ( hace años investigué un tema parecido en Marbella, una dama de la alta sociedad de aquella localidad le había dejado 15 millones de pesetas a un jugador de fútbol del Atlético de Madrid, que por cierto jamás devolvió ). El polaco de marras llegó a negar la estafa argumentando que tenía pensado devolver el dinero pero que aún no le había dado tiempo de hacerlo. A otra pardilla anterior ( entre muchas ) le dijo que era descendiente de Drácula. Y la receptora de la milonga, totalmente obnubilada por encontrarse al lado de " tan insigne noble ", también vió volar los dineros de sus cuentas bancarias.
Decía John Gay que los hombres nacieron para mentir y las mujeres para creerles. Salvo porque actuaba por su propio lucro, el supuesto vampiro se parece a quienes colocarón de " aquella manera " a inversores " con conocimientos ", las participaciones preferentes, entre otros productos finanacieros " contaminados ". A Caixanove le han encontrado órdenes de compra firmadas con el pulgar. Ni la señora del dedo ni la señora Lago ( como otras tantas damas ) lo tendrán fácil para recuperar el dinero.
Cualquiera puede ser un estafador: tu banquero, tu vampiro....................
-Lord Lancaster-

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