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sábado, 29 de octubre de 2011

A principios de semana, y sin que sirva de precedente, me dio por ver " Los Desayunos de la 1 " ( no siempre va a poner uno " Bob Esponja " ). Ana Pastor entrevistaba a Javier Maroto, alcalde de Vitoria, y a los pocos minutos vi confirmadas mis sospechas: en las Vascongadas conviven lo peor de la política nacionalista y lo mejor de la política española. Maroto, que es del PP., derrochó un sentido común impropio de los de su oficio, y lo hizo al hablar de economía, del presunto fin de ETA., del acercamiento de los presos ( " los terroristas han tardado cincuenta años en decir que < estaban equivocados >, así que no vamos a resolver esto en dos semanas " ) y Bildu ( " que ese partido cuenta con el apoyo de gente que rechaza la violencia lo demuestra el hecho de que hoy tenga la Alcaldía de San Sebastián " ). Maroto se situó en la misma escuela de Antonio Basagoiti, y desde luego éste es el PP., que muchos querríamos ver aspirando al Gobierno de España. Pero cuando las esperanzas parecían recobradas, oh milagro, salió Ana Mato y soltó la prenda: " En Andalucía hay niños que están en el suelo en las escuelas ". Como en Nicaragua, le faltó decir. Es cierto que en no pocos centros falta mobiliario y que muchos niños tienen pupitres inadecuados, pero de ahí a decir que las cuentas y los dictados se hacen en el frío suelo media un abismo. La cuestión es : ¿ Cómo respondería Maroto a Mato, que es de su mismo partido ? Imagino algo así: " Señora, si eso es verdad, vamos a ponermos de acuerdo entre todos y vamos a buscar una solución inmediata ". Porque quiero creer que a Maroto, según lo que escuché de su boca, le importaría más el derecho a la educación y el bienestar de los niños andaluces que tirar una pedrada gratis a la Junta de Andalucía. Pero lo más triste es certificar una vez más, que el sentido común cuenta menos en política y en la vida cotidiana, que el exabrupto y la patada en la espinilla. A lo mejor ahora que ETA., parece que no va a matar, convendría irse a las Vascongadas. 
Aunque haga frío y llueva. Quién me lo iba a decir a mí después de casi veintiocho años.
-Jack Bauer-    

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