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martes, 25 de octubre de 2011

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía debe de haber hecho un esfuerzo de imparcialidad notable en el caso del Juez D. Francisco Serrano, al que ha condenado a dos años de inhabilitación por haber alterado el régimen de visitas de un menor, de padres divorciados, para garantizar su salida como paje en una procesión de la Semana Santa sevillana, algo que el crío deseaba.
La sentencia constituye, en efecto, un ejercicio de equidistancia. Condena al Juez por prevaricar, lo cual es especialmente grave tratándose de un juez, pero se aleja de la petición de veinte años de inhabilitación que le había pedido la acusación particular. Declara probado que hubo prevaricación pero negligente y no intencionada, que hubo culpa y no dolo. Le castiga inhabilitándolo durante dos años, pero hace uso del precepto legal que le permite solicitar al Gobierno un indulto parcial que dejaría la pena en seis meses.
En realidad, el TSJA., ha hecho abstracción de la personalidad de D. Francisco Serrano, un Juez de Familia que se ha colocado en el ojo del huracán al denunciar reiteradas veces la vigente Ley contra la Violencia de Género por estimarla sexista, discriminatoria para el hombre y generadora de denuncias falsas sobre maltrato doméstico. Esto le ha valido la enemistad declarada de las organizaciones feministas y, al mismo tiempo, el respaldo clamoroso de las asociaciones de hombres separados y divorciados descontentos con la aplicación de la indicada norma. Villano machista para unos, héroe civil para otros, nadie puede negar que el Sr. Serrano desafía lo " políticamente correcto ".
En lugar de asumir la artillería pesada de la acusación, el tribunal limita la culpa de D. Francisco Serrano a una incorrección procesal, ya que eludió consultar a la madre para constatar si era verdad que ella se negaba a que el menor saliera con su cofradía. Hay que decir que la Audiencia de Sevilla la dio la razón al Juez en las razones de urgencia y necesidad que adujo para saltarse las normas de procedimiento, y también que la Fiscalía retiró los cargos durante el Juicio y solicitó su libre absolución. A ninguno le ha hecho caso el Tribunal Superior de Justicia.
A pesar de las matizaciones, demanda de indulto y reconocimiento de la desproporción entre la condena y el mal causado, el hecho irrefutable es que el Juez de Familia D. Francisco Serrano ha sido penado por prevaricar, será inhabilitado durante un mínimo de seis meses y está cautelarmente suspendido de empleo y sueldo por el Consejo General del Poder Judicial. La Justicia ha sido muy dura con él. AL CONTRARIO QUE CON OTROS JUECES PREVARICADORES.....
-Baumann-

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