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martes, 1 de junio de 2010

Hegel creía que la sociedad humana avanzaba a través de estadios progresivos hacia una posible " racionalidad ". Lo que esta crisis me está demostrando es todo lo contrario: existe en nuestra civilización un alto grado de irracionalidad que acabará destruyéndonos.
Los gobiernos mantienen un discurso políticamente correcto y tranquilizador ( es obvio si dijaran la verdad de lo que está pasaando todo el mundo saldría corriendo ) en el sentido de que está tomando medidas para combatir la tragedia y la profunda recesión. Zapatero sigue presentándose como " víctima " de la crisis, sugiriendo de nuevo que el deterioro de la economía había sido imposible de prever.
No es cierto. Nada era tan predecible como lo que ha sucedido. El crecimiento desmesurado del crédito, la expansión incontrolado del gasto público, del consumo, del sector inmobiliario, el fuerte endeudamiento de las entidades financieras, la pérdida de competitividad en la zona euro hacían previsible que esto iba a reventar.
Antes de que terminara el 2008, hubieron numerosos signos de que el largo ciclo de crecimiento y bienestar tocaba a su fin... Pero los políticos y banqueros prefirieron " ignorar " las malas noticias y miraron hacia otro lado.
El expresidente de la Reserva Federal de los EE. UU., expresó sus temores en 2006, pero permitió que se siguiera vendiendo productos financieros de alto riesgo y que circulara más dinero del que se supone que había conforme al patrón oro...
Hay pues una responsabilidad directa de los ejecutivos en su incapacidad para prevenir lo que se avecinaba u obviarlo. Pero, existe además, otra responsabilidad aún mayor en no realizar las diligencias adecuadas para erradicar las causas que nos han llevado a esta situación.
Cuando las cosas se pusieron muy mal, el G20 se reunió y realizó un listado de reformas del sistema financiero, mientras se hablaba de la refundación del capitalismo. Ninguna de estas iniciativas se han llevado a cabo, ni siquiera se abordaron a posteriori.
Ni se ha creado una autoridad internacional que supervise el funcionamiento, de los " que manejan los hilos ", las multinacionales, los mercados, ni la banca, ni se ha penalizado la especulación, ni se han modificado las normas contables, ni se han limitado las insensatas remuneraciones de los altos ejecutivos, la corrupción a todos los niveles sigue " in crescendo " y no se ha averiguado por donde circula todo el dinero negro, que entre otras, sirve para financiar los excelsos negocios del tráfico de drogas y la prostitución. En síntesis, no se ha hecho nada, al contrario, hoy ante las dudas que ofrece España ante el " zoco internacional " más de treinta mil millones de euros han salido de la Nación legalmente, sacados por sus propietarios para ser invertidos en otros países. Todo lo que se recorte no a servir para nada si no se cambian LAS REGLAS DEL JUEGO.
El poder político ha dejado de ser soberano frente a UN MONSTRUO SIN CABEZA convertido en " deux in machina ", que funciona con lógica autónoma y determina las vidas de los seres humanos........
Sigmund Freud identificó la acumulación de capital con la NEUROSIS y, más tarde, acuñó la idea del instinto DE MUERTE para explicar el drama de la Guerra Mundial de 1914. Esa pulsión latente en los mecanismos irracionales de una economía y sociedad que nos lleva a la AUTODESTRUCCIÓN.-
-JACH -

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