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domingo, 27 de junio de 2010

VOLVIENDO A LO MISMO

Cuando se quiere solucionar un problema lo primero que hay que hacer es analizarlo e identificarlo como paso previo a tomar medidas resolutorias eficaces. La crisis económica, financiera, de valores éticos y morales, de respeto, de identidad que se está viviendo ha servido para que parte de la ciudadanía se de cuenta de que en éstos últimos años han estado viviendo por encima de sus posibilidades reales y que han gestionado de manera ineficiente y nefasta; dilapidando, tanto los recursos propios, públicos y privados.
Mi opinión es que se empezará ( si alguna vez se empieza ) a salir del atolladero cuando se vuelva a la economía real, se sea eficiente con los recursos de los que se disponga, se sea más respetuoso, y se vuelva a la base de los valores morales, éticos y serios; rearmándose en una actitud responsable hacia sí mismos y hacia la Vida.
Desgraciadamente tuvo que venir la crisis para constatar las verdaderas miserias de siempre de este País y la ineptitud e incultura de mailto:tod@ss sus administradores y administrad@s, en su inmensa mayoría, un@s cobardes.
Vuelvo a iterar. No tiene sentido que hayan tantas administraciones que gestionan y diligencian la misma materia ( y lo más curioso sin resolver nada ) ni un sistema electoral que prime a minorías que viven sin dar un golpe al agua y de las prebendas gubernamentales dilapidadas desde el erario público, impidiéndose así mismo una redistribución coherente de medios y competencias. Para ser eficientes, pienso, hay que adelgazar y suprimir una serie de instituciones y administraciones, eliminar ministerios y anular las ayudas a los vividores e inmigrantes ( que deben ser retornados a sus países de origen ipso facto ), a la gente del cine y esos otros aquéllos que dicen que hacen música; reduciendo consistorios y entes públicos provinciales.
Los ciudadan@s de ésta Nación tienen derecho a que las competencias y el tesoro público ( ahora con telarañas ) se distribuyan con criterios de eficencia y sentido común, dando el protagonismo a las capitales de provincia, sin diputaciones ni autonomías.
Puede ser que el momento para que el sentido común y la vergüenza y respeto, impere, y se gestione y diligencie con seriedad mediante un nuevo proceso centralizador equilibrado y razonable... desde una reestructuración coherente.   

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