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sábado, 14 de noviembre de 2009

Cabreo generalizado

¿De qué se quejan los españoles por escrito y con deseo de solución ? Pues un poco de todo. De lo que más, de las empresas de telefonía móvil, de los impuestos, del paro, de las líneas de internet, de la vivienda y de las entidades financieras, más o menos por ese orden. Siempre con cuestiones relacionadas con su bienestar personal. Hay también reclaciones anecdóticas, muy inferiores en número, pero reveladoras de un estado de cabreo generalizado y de la abyección e idiotez de algunos sujetos.

En un periódico leo que un individuo había puesto una denuncia ante la OCU, porque un paquete de patatas fritas estaba más vacío de lo normal... ( resultó ser falso ), también había otro que pedía ser resarcido por estimar que había sido objeto de daños y perjuicios porque el perro mascota que había adquirido había crecido más de lo aceptable o previsto.
Un tercero presentó una querella, porque se le había roto el preservativo, dijo él, y su pareja se había quedado embarazada. Quería que el fabricante del condón se hiciera cargo de los gastos de manutención y crianza de la criatura que iba a nacerle. Yo creía que estas cosas sólo se les ocurría a los abogados de las películas americanas.
Con mis respetos, se ha llegado ya al súmmum de la imbecilidad, subnormalidad y minusvalía consciente.
Esta fiebre de gilipollez brutal debe de tener su origen en las calamidades de la crisis, aunque el ciudadano español ( en general ) siempre ha tenido cierto grado de payaso. La recesión ha reducido notablemente el poder adquisitivo, y ello hace que se mire por el rendimiento de cada euro, hasta el detalle más nimio...

 Por otro lado, en el de la oferta, las empresas buscan al retrasado mental para endosarle el producto incompleto, imperfecto y defectuoso, buscando la máxima reducción de costes, con el consiguiente deterioro de los servicios que se han comprometido de manera cobista y servil a facilitar, captando al susodicho energúmeno y recibiendo a cambio extraordinarios ingresos por una mierda... lo cual resulta ser una práctica que dista mucho de la ética, decencia y de la legalidad...
Otras de las praxis que el consumidor lleva peor es la deslealtad de sus servicios de toda la vida. Piensen en las atractivas ofertas de las empresas telefónicas, con sus paquetes de telefonía, televisión, internet, etc., para captar a nuevos usuarios.... ello supone maltratar, vilipendiar, menospreciar y denostar a los que le han sido fieles toda la vida...
O pensad en los bancos ( como me ocurre a mi ), que cada dos por tres sacan al mercado un nuevo producto más renumerado, que el de la entidad de al lado y mucho mejor en todo caso que el que te endilgaron a ti o en su tenor el que han estado vendiendo a sus impositores habituales.
Al menos, con lo de la crisis y el nuevo renacimiento en el derecho a reclamar ( aún en ciernes porque todavía muchos andan acojonados, como ya dije hace unos días ), puede que esta nación parezca algo civilizada...

       

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