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domingo, 18 de julio de 2010

Para que una sociedad evolucione es fundamental que disponga de un buen sistema educativo que forme integralmente a los jóvenes en principios, valores y conocimientos cívicos y académicos. El binomio formación y progreso es inseparable, y por ello hay que invertir prioritariamente y de forma eficiente en formación, investigación y desarrollo. Los sistemas educativos implantados hasta ahora y los valores que vienen predominando en España, son abyectos, están reñidos con la cultura del trabajo y del esfuerzo, olvidando el espíritu de sacrificio y han fomentado al máximo, lo de " el mejor resultado, con el menor esfuerzo ".
No es sostenible un sistema en el que todo es fácil y asequible con poco ahínco y sudor, porque desmotiva a los mejores e iguala por abajo, fomentando la vagancia e inmadurez.
Hace unos meses hablé de esto a raiz de unas encuestas que ratificaban lo que he dicho anteriormente, y confirmaban que los jóvenes ( sobre todo ellos ), en el momento de elegir las carreras a estudiar, optaban mayoritariamente por las " más fáciles ", quedando vacantes en las que se exige mayor denuedo y sacrificio.
La gente está obsesionada con que sus hijos sepan idiomas y tengan conocimientos culturales pero se olvidan de que lo más importante es formarlos en HUMANIDADES, TRADICIONES, PRINCIPIOS Y VALORES. Una persona bien formada tendrá un buen cerebro, bien " amueblado ", y un esqueleto y estructura consistente y será capaz de alcanzar las metas que se proponga, potenciando sus músculos, mientras que un sujeto que sólo tenga un determinado adiestramiento docente, carente de estima, valores, ética y moral, tendrá mucho músculo pero poco esqueleto y es muy probable que se derrumbe ante la primera adversidad de la Vida o actúe de manera caótica y hasta delictiva.
Es fundamental dirigirse hacia la cultura del esfuerzo, del sacrificio, del trabajo bien hecho, de la honradez, de la humildad y del respeto a uno mismo y a los demás...
- J -

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