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domingo, 4 de julio de 2010

Escribo en clave de ficción: la ficción puede incumbir a tod@s igualmente. Un Juez tiene ambiciones políticas. Tentado por el presidente del gobierno, acaso o quizás, con promesas engañosas, sale aparatosamente a escena semanas antes de unas elecciones generales. Lo hace como domador un circo de dos pistas. Gran golpe de efecto. Al Juez le preceden famosas actuaciones ( más propias de un policía ) en el terreno del tráfico de estupefacientes y el terrorismo. Tod@s están aún lejos de pensar que el circo va a lograr a tener tres pistas. Exactamente dos meses después, cuando, ganadas ya las elecciones, el Juez sea relegado a un puesto de subalterno en el nuevo ejecutivo y abandone la política dando un portazo. Lleva a caso abrir la tercera pista: LA CORRUPCIÓN POLICIAL. En ella logra éxitos y de efectos devastadores para su ex colega el presidente del gobierno, que como consecuencia de las actuaciones de ese Juez perderá las elecciones, y con él tod@s aquell@s que no le perdonarán que ese advenedizo haya cercenado sus carreras políticas.
Ha pasado el tiempo. El tráfico de drogas, el terrorismo y la corrupción policial continúan en su máxima expresión. Nadie duda de que en su día el Magistrado prestó grandes servicios a la " causa " y más a la justicia universal. Animado por ello amplía su campo de actuaciones. Me da reparo llamar cuarta a la pista que va a abrir, porque se trata de vícitimas con sufrimientos reales. Una disposición suya logra, lo nunca visto, abrir la tumba de cierto poeta asesinado durante el conflicto civil. Sin embargo, dos o tres ex aliados suyos trabajan en la sombra, hambrientos de una venganza fría, y logran por fin que se le procese.
En toda novela hay un giro espectacular, inesperado. Se supondría que los mayores enemigos, aquellos a quienes llevó a perder unas elecciones, querrían hacer ahora leña del árbol caído, pero son, paradójicamente, sus mayores valedores. Podrían destruirlo si quisieran, porque tienen de nuevo el poder, si bien todo parece indicar que van a volver a perderlo, no no por agentes externos, sino porque son un@s verdader@s inútiles. Sólo un milagro podrá salvarles de la catástrofe si ésta Nación sigue existiendo como País. Además no se fían de que " secretos " el Juez pueda guardar en su " caja fuerte". Como les ocurre a otros, entre ellos algún que otro policía. Pero la ficción no descansa nunca. Sigilosamente, el Magistrado y el ministro del Interior buscan en las alcantarillas de las pistas, alguna slaida airosa....
La Policía, implacable en la estrategia encomendada, va deteniendo terroristas de la línea militar dura, despejando el camino para que el Juez pueda negociar fácilmente con los de la línea política blanda. Naturalmente, todo es negado, si se llega a poner en solfa todo lo argumentado, pues el camino de las luces y los taquígrafos es el más recto, pero no el más corto...
Por ello, se comprende las razones, cuando es el momento oportuno de quitar de enmedio a un Juez o a un policía, cuando éstos saben demasiado y guardan testimonios, evidencias en soportes físicos de la corrupción generalizada en todos los estamentos, instituciones y hasta empresas del ámbito privado, comprometedores.... como ya he dicho, siempre en clave de ficción y de " fuentes bien informadas ".      

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