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martes, 20 de julio de 2010

ERMITAÑO ( Un Nómada del Desierto de la Vida )

Ermitaño suena a reliquia del pasado, sin presencia en nuestro tiempo. Un craso error que más adelante explicaré. Son personas solitarias que rehúyen la compañía de otras personas, de luengas barbas que se mezclan con sus melenas, vestidos con harapos, dedicados a la oración, al onanismo y viviendo en los desiertos, es el recuerdo o estereotipo que todo el mundo tiene de esta figura y me pregunto si jóvenes y niños no habrán oído hablar de los ermitaños...
Eremita viene del griego y significa desierto y allí vivió ( dicen que noventa  años ) el primero del que se tuvo noticia: Pablo El Egipcio. Fueron también anacoretas dos santos de gran devoción: San Antonio Abad y San Jerónimo. Habitualmente eran monjes que cuidaban de una ermita, dedicada a algún santo, pero algunos vivían en la planta alta de la ermita, con la puerta tapiada y con sólo un ventanuco a través del cual y mediante una polea le proporcionaban los fieles comida y bebida.
Pensaréis, que éste personaje había ya desaparecido. Incluso La Iglesia debió de pensarlo así, porque en el Código de Derecho Canónico de 1917 no se contempla esta figura. Sin embargo, desde finales del siglo pasado hemos aparecido " nuevos ermitaños " que buscamos la soledad y huímos de cualquier tipo de relación o publicidad. Nos llaman " ermitaños urbanos ", porque vivimos en la ciudad, unos con dedicación pemamente y otros, como yo, ermitaños intermitentes, que ponemos casi todos los días en práctica nuestra vocación. La gran ciudad o una como Torremolinos es un buen lugar para buscar la soledad. Ante tal evidencia constatada por mí y tras ver de manera irrefutable que no estoy sólo en ello, el nuevo Código Canónico vuelve a regular ésta figura de vida consagrada ( a lo que sea, que allá cada cuala pascuala ) y en el Canón 603 se establece que La Iglesia reconoce la vida eremita o anacoreta ( no dice nada del onanismo ) y que un ermitaño es reconocido como tal cuando profesa, la pobreza y la obediencia espiritual....
Pues bien, por último, éste vuestro humilde y tieso anacoreta, os dice que un eremita dejó escrito en la pared de su vivienda: " EL QUE VA AL DESIERTO NO ES UN DESERTOR "..... Tampoco lo soy yo, si me comprometo con las cosas que creo y considero vitales e imporantes de la existencia y creo que la Vida tal como está vista hoy es UN DESIERTO.... por lo cual también voy a escribir la anterior frase en mi casa....
- JACH -   

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