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viernes, 2 de enero de 2009

Ha pasado otro año, punto y final de otro capítulo. Dos mil ocho, ahí te quedas, para mí el reencuentro para los demás, turbamulta de cadáveres, asesinos en serie, maltradores varios, hijos de puta consecuentes o sin consecuencia, descubrimientos científicos, mamonadas varias, algún libro nuevo para la biblioteca del tiempo, alguna belleza robada, algún nuevo desastre natural, alguna salida de la cárcel y el amor de tu vida encontrado...Y, la gente atrapada en el oleaje, jodido oleaje, llevada como brizna de hierba, cada cual cargando con sus propios capítulos, cada cual con el libro volandero de su puta vida...
El mundo dicen, es la suma de todos esos libros de la vida, de todos esos putos capítulos desilvanados, un billón de caos que sumados componen, dicen, la armonía general...
El que quiera o la que quiera puede hacer su propia caja personal, echar los platillos de la balanza las ganancias y pérdidas, los afectos perdidos y ganados, y los propósitos de enmienda, ese ejercicio espiritual que vale tanto para las intenciones de aprender inglés o dejar de fumar o ir al gimnasio para quitarte de encima la grasa que los putos convencionalismos sociales te imponen, porque no tienes la dignidad de regirte por tu propia vida, como la de ser más comprensivo, paciente o generoso con la humanidad en general o con la persona que tienes contigo y participar de lo mismo que tu tienes...
Mañana, por hoy, la caja estará hecha y el nuevo capítulo abierto...
Será el primer día de aplazamientos. Se tiene la coartada de una presunta reserva, de ser fiesta y hacer frío o llover, para tener conciencia de que el mundo empieza el día dos o tres...
El propósito de enmienda se quedará en arañazos a la realidad. Quizá sea así como se funciona siempre, arañando polvo a una roca inamovible...
Quizá debamos pedir a los Reyes, al Año Nuevo o a Odin,o a las estrellas, poder dejar surcos en la roca. Voluntad. Determinación. Fe. No fe en lo desconocido, sino en la propia fuerza de voluntad, en la fuerza de nuestras manos. Sin que te afecten los timadores de élite, usurpadores de la felicidad, ni del gran aparato de hijos de puta que los protege, sin que te impidan el movimiento ni te rompan la fe, los asesinatos de niños, las guerras, los malos tratos, ni los desastres naturales, ni los contubernios políticos, ni las plagas, ni las enfermedades, ni los sabotajes, ni el terrorismo, ni los estafadores, ni los plaguicidas, sin que te follen el culo sino quieres...
Sin que nos secuestren el ánimo...
Hoy, mañana, pasado...el mundo empezará su labor sorda de desgaste, de supervivencia, minando el pulso...

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