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miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿ sentido común ?

" El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a veintitrés años de privación de libertad impuesta a un hombre por matar a su mujer y ha rechazado imponerle el alejamiento de su dos hijos al estimar que les profesa afecto y cariño más allá de cualquier duda razonable, pues tomó la precaución de retirar a los menores de la estancia donde cometió el crimen. "
A veces hay que leer dos o tres veces las noticias para comprenderlas. En esta " por profesar de manera irrefutable afecto a sus hijos ", ha rechazado la petición de alejamiento.
Sólo los juristas, policías, psiquiatras y psicólogos pueden entrar en esos abruptos territorios del dolor y desolación con una determinada seguridad... Por eso no creo en los jurados populares. ¿ Quién, que no tenga conocimientos específicos, es capaz de tomar decisiones que afecten a vidas ya tan irremediablemente y trágicamente afectadas por hechos tan terribles ?
Estas situaciones se producen y generan por desgracia con infausta y dramática frecuencia, en lo diario, lo cotidiano y en el ámbito más íntimo de la vida. Pero al mismo tiempo estos infortunios siniestros, estas tragedias, estos dramas, exceden por completo y están tan alejados de lo que el personal suele o quiere conocer o está acostumbrado a soportar que difícilmente pueden mantener ante ellas un talante, actitud y porte que no se vea afectado por algún tipo de " emoción " o " emotividad " y en las mayorías de las veces, mirando hacia otro lado, a su vez. De ahí mi convicción de que sobre estas cuestiones deben versar, opinar y actuar quienes estén preparados para hacerlo racional y efizcamente ante situaciones que se han descarrilado de los raíles de la razón.
Lo que no impide que para el sentido común de la común ciudadanía hayan decisiones que, como ésta, les resulten difícil de comprender. Porque el afecto de un padre hacia sus hijos, le obliga, antes que a ninguna cosa, a respetar a su madre, con independencia que se quieran o no, estén unidos o separados, y no a cargarles con el trauma de cuya responsabilidad es directamente el padre.
- J - 

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