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viernes, 18 de diciembre de 2009

La rapiña recaudatoria de la SGAE., no tiene límites. No contentos de " pillar " su parte de los " botines " por las representaciones de clásicos en los pueblos, cobrar en las fallas, en las ferias, a los bares, en las bodas, a las cofradías de la Semana Santa, a los actos benéficos, etc., ahora quieren una parte de lo que cantan las tunas desde tiempo inmemorial. Nadie les niega a los autores de las canciones su derecho a cobrar por la representación de sus obras, pero la SGAE., quiere cobrar también cuando el autor no se conoce, cuando éste ha cedido sus derechos, o cuando la obra por el paso del tiempo ha pasado a formar parte intrínseca de la cultura de los pueblos.
A falta de un pronunciamiento general que establezca los límites del poder de la SGAE., varios juzgados y audiencias han declarado como abusivas y nulas, las prácticas recaudatorias de dicha sociedad, pero ellos siguen cobrando por todo. La tuna tendrá que cambiar las letras, para avisarle a la niña que " cuando salga al balcón " no se sorprenda si ve, junto a los tunos de siempre, a los " tunantes de la SGAE., distinguibles por llevar calculadora en vez de bandurria. 

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