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lunes, 28 de diciembre de 2009

Este año a punto de terminar ha sido un periodo de tiempo de luto para España. Herodes, sus secuaces y sus acólitos, y sus Judas, han venido aprobando leyes con la clara intención de acaber con la Nación, la sociedad y con la dignidad del ser humano como individuo.
Casi al final, vino otra farsa cómica que ha sido el aquelarre de los " calentólogos " del Mundo en Copenhague. Allí Herodes se unía en sus delirios ególatras con el defensor de los derechos de la " madre tierra ", defensa que suele ir asociada con la de los derechos de las grandes multinacionales y el gran capital en contraposición a los derechos humanos, haciendo alarde de una vacua solemnidad soltó esa ya famosa y ridícula bobada atribuyendo al viento la propiedad de la Tierra.
Lo malo es que esas graciosidades " verdes " ahondan, aún más, en la herida mortal de necesidad que sufre este País y en el desprestigio mundial en el que se está sumiendo a España, ayudado por sus Judas y sus inclinaciones totalitarias. Las consecuencias económicas de este tipo de intervenciones pueden ser la puntilla. ¿ Quién se va a atrever a comprar nada o invertir en un país donde la política económica y exterior es un cachondeo y esta manipulada por un orate ?
A la falta de confianza de que puedan sacar a la Nación de la " Crisis ", contribuye Herodes lamentándose no sólo de que hayan muchos pobres en el Mundo, sino que existan demasiados ricos. Menuda necedad y sandez. Lo que el planeta necesita es que hayan ricos que den trabajo y repartan sus bienes y ganancias entre los pobres, para que hayan menos inopes. Lamentarse de la abundancia de las personas pudientes ( él, que precisamente no es un muerto de hambre ) es una muestra paradigmática de su inanidad en temas económicos, culturales y sociales. Es una manifestación más, el broche al año nefasto, de su incitación al marxismo y a la envidia igualitaria que le corroe.
Le convendría darse un paseo por las calles y por el ámbito de la pobreza mundial para constatar de que ésta, coincide, al cien por cien, con el mapa de gobiernos socialistas en sus versiones totalitarias y populistas.
     

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