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viernes, 13 de enero de 2012

Hay un grupo de personas que se dedican, con mayor o menor éxito, a predicar en la red, a captar almas a la deriva y a difundir información científica falsa. Cualquier intento de debate con ellos, como todo el mundo conoce, es inútil porque todo se reduce al bombardeo de fragmentos bíblicos. Da igual que intentes hablar de termodinámica, física, geología, historia, biología o antropología, ellos ya tienen las respuestas escritas desde hace varios miles de años, y no piensan cambiarlas aunque el mundo haya pasado de ser plano a esférico, haya empezado a dar vueltas alrededor del Sol o se hayan encontrado seres de muchos miles (y millones) de años sobre él. Eso son anécdotas a las que sólo un hereje traidor (y bien informado) puede atender. Lo mejor es permanecer en la inopia, no leer libros de ciencias, ni instruirse académicamente (todo sabemos que la cultura es peligrosa) y no desviarse para nada de lo que diga el libro.
Esa manera de pensar tiene un particular éxito entre los llamados creacionistas de la Tierra Joven, esos que creen que la Tierra (y el universo) tiene unos 6.000 años de antigüedad, que todos los seres vivos fueron creados a la vez (eso de la evolución no es más que una teoría) o que una foto del paraíso terrenal podía recoger a Adán, Eva, un manzano, una serpiente con muy mala gaita y un velociraptor que pasaba por allí. Dado que hay pocos científicos que, pese a ser creyentes en alguna deidad, tomen estos mitos como información científica coherente, los creacionistas se apropian del nombre de algún científico ilustre para su causa, aunque éste no piense de esa forma ni por asomo.

Son frecuentes los listados de “científicos creacionistas” en páginas de carácter evangelizador, redactadas por pastores protestantes. Como ya mostré en más de una ocasión esa famosa lista encierra nombres de científicos creyentes, pero no de creacionistas de la Tierra Joven. Así, uno de los incluidos, Anfinsen, llegó a firmar un manifiesto en el New York Times pidiendo que el creacionismo no fuese enseñado en las escuelas. Además, y de forma intencionada, olvidan que algunos científicos que han contribuido de forma importante a favor de la evolución, como por ejemplo Theodosius Dobzhansky (que dijo aquello de “nada tiene sentido en biología sin la evolución”), era cristiano practicante.
Ahora, le ha tocado al científico norteamericano, y director del NIH, Francis Collins, al cual se le resalta como modelo por ser creyente, en foros donde se califica de hereje a todo aquel que diga que la evolución es cierta. Así se puede leer en la página de una de las creacionistas más recalcitrantes de la blogosfera:
¿Has leído el testimonio del Dr. Collins? Él mismo ha dicho que era ateo por conveniencia hasta que no pudo seguir ignorando la evidencia de la existencia de Dios en Cristo. Esto pasa cuando se deja uno indoctrinar por conveniencia y no se quiere aceptar la evidencia de la existencia de Dios. Es triste pues Dios quiere lo mejor para nosotros y ni siquiera lo sabes.
Esto lo escribe en un comentario-respuesta a una intervención de J.M., en la que éste le pedía alguna prueba científica de la creación, pero como esta señora considera que “prueba científica” es un oxímoron, seguimos esperando. En su lugar alaba, como ha hecho en un par de artículos de su blog, a Francis Collins.
Nadie puede negar que el profesor Collins, Premio Príncipe de Asturias a la investigación científica por su participación en el proyecto Genoma Humano, sea creyente. Su presunta conversión nos la detalla muy bien en su obra “¿Cómo habla Dios”?, la cual me he leído entera. Otros muchos científicos que conozco también son creyentes, y nunca han manifestado la necesidad de expresar su creencia en un libro, pero esto ya son motivaciones personales en las cuales no voy a entrar. En lo que sí voy a entrar es en la opinión que el profesor Collins tiene de la evolución, del creacionismo y del diseño inteligente (DI). Sólo hay que leer su obra para conocerla.
En la página 111 de “¿Cómo habla Dios” nos habla de la evolución:
Ningún biólogo serio actual duda de la teoría de la evolución como explicación de la maravillosa complejidad y diversidad de la vida. De hecho, lo relacionado de todas las especies a través del mecanismo de la evolución es un fundamento tan profundo para el entendimiento de la biología que es difícil imaginar cómo se podría estudiar la vida sin ella
Estas mismas palabras pronunciadas por cualquier participante en un foro creacionista serían censuradas, y si por casualidad alguien las publica has de saber que entre las primeras frases de réplica te clasificarían de ateo. Si insistes, presentando evidencias, tal y como hace Collins en su libro, pasarías a ser “beneado” de por vida. De hecho, Kenneth Miller, profesor de biología evolutiva de la universidad de Brown, y cristiano practicante (se pueden algunas de sus clases en YouTube) es una de las personas más vilipendiadas en foros creacionistas. Tuvimos la suerte de entrevistarle en este blog, pinchad aquí y veréis de qué clase de hereje hablo.
Continuando el texto, en la página 192 dice sobre el creacionismo de la Tierra Joven:
Así bajo toda medida razonable, el Creacionismo de la Tierra Joven ha llegado al punto de la bancarrota intelectual, tanto en su ciencia como en su teología. Su persistencia es uno de los grandes misterios y tragedias de nuestros tiempos. (…) Al enviar a los jóvenes el mensaje de que la ciencia es peligrosa, y que dedicarse a la ciencia bien podría significar rechazar la fe religiosa, el Creacionismo de la Tierra Joven podría estar privando a la ciencia de sus más prometedores talentos futuros
Al Diseño Inteligente le dedica más espacio, ya que en él se alinean personas que tienen formación científica y que manejan ese lenguaje en sus intervenciones. No se limitan a explicar la naturaleza mediante versículos, pero para Collins tampoco aportan ninguna visión científica. Así en el capítulo 3 califica al DI como “creacionismo 2.0”. Después se extiende y rebate al DI al que “(i) no califica como teoría científica al presentar un marco de observaciones experimentales donde cobre sentido, (ii) no proporciona un mecanismo mediante el cual las intervenciones sobrenaturales postuladas den lugar a complejidad, (iii) los presuntos modelos de complejidad irreducible presentados no son tales”. En resumen que para Collins el DI no es ciencia, y le pronostica un recorrido muy corto dentro del mundo académico.
Cualquiera de estos argumentos seria suficiente para ser arrojado a las ardientes llamas de los blogs creacionistas. Allí arden S.J.Gould, Lynn Margulis o Carl Sagan, entre otros, pese a que constantemente son también utilizados para montar sus falacias, intentando desacreditar la evolución. Pero de momento Collins es respetado en esos foros. Quizás baste con hacerse cristiano renacido para poder enseñar evolución sin problemas en las escuelas de todo Estados Unidos. Lamentablemente me temo que eso tampoco funcionaría.
-Jose Antonio Chaves Perez-

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