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martes, 18 de enero de 2011

Vaya por delante que soy agnóstico reconocido y convencido. Aunque no soy muy partidario de suscribir documentos colectivos, he firmado sin dudarlo el " Manifiesto por la  libertad religiosa en el Mundo " en cuanto me han invitado a hacerlo. ¿ Por qué lo he hecho ? Porque ese documento reclama respeto a una libertad esencial que está siendo vulnerada y pisoteada en muchos países ( hasta en el nuestro ) y es necesario aunar esfuerzos para lograr que cada persona, sea de la religión que sea, pueda practicarla y exhibirla si es su deseo con plenitud y amparada por la tolerancia y consideración de todos.
El manifiesto es muy breve y claro, y se obtiene fácilmente en Internet con Google o cualquier otro buscador. Arranca de la masacre causada por un atentado el treinta y uno de octubre del pasado año en una iglesia católica de Bagdad, en el que murieron cincuenta y ocho fieles, entre ellos tres sacerdotes. Por supuesto, el asesinato es la mayor agresión que puede ser perpetrada contra el ser humano, pero hay otros atentados a la mente a la libertad que no podemos desconocer y que el manifiesto apunta. Uno de los ataques más sutiles y más nocivos es la imposición del silencio sobre la religión, el culto y el esbozar leyes " mordaza " contra el libre pensamiento y expresión. Está muy extendido porque sorprendentemente tiene un aire de normalidad y para más " inri " es aceptado por la sociedad civil que vive de forma egoísta e individual y mira hacia otro lado. Se trata de forzar a que la creencia, la práctica religiosa y el libre axioma y la autónoma reflexión queden relegados al ámbito privado. En España se ha oído muchas veces el sofisma de que las creencias religiosas no deben ilustrar los argumentos sobre cuestiones de la vida práctica. Es un modo de censura que limita la autonomía personal ( y no me quiero poner a evocar los brutales acontecimientos acaecidos entre 1934 y 1936 en la República ). La religión forma parte de la viad del creyente y omitirla a la fuerza equivale a tortura y a una mutilación. Nada avala ni autoriza esa agresión impune; bien al contrario, la libertad religiosa faculta a una persona a ejercer la " libertad de manifestar su religión, su fe, sus ideas y creencias ", según sostiene la Declaración Universal de Derechos Humanos ( art. 18 ), que añade que esa libertad podrá ejercerse " individual o colectivamente, tanto en público como en privado ".
Algunos han interpretado erróneamente que el que nadie pueda ser obligado a declarar " SOBRE SU IDEOLOGÍA, RELIGIÓN O CREENCIA ", de acuerdo con nuestra Constitución ( art. 18 ), equivale, entre otros y otras, a excluir la religión y el libre pensamiento y la libertad de expresión del ámbito público. Nada que ver una cosa con la otra. La ocultación de los signos de cualquier religión, las leyes tipo bozal, que es lo que buscan los socialistas con la católica y con la libre expresión, es una agresión a la libertad de la persona...
Me gustaría que el personal le dedicase un poco de tiempo a leer de manera imparcial la historia del PSOE., sólo os recuerdo que el partido nazi de Adolf Hitler viene de: Nacional SOCIALISMO....
-CORSO-  

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