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martes, 16 de noviembre de 2010

CUMPLEAÑOS

Antesdeayer cumplí años. Es algo que nos ocurre a todos sin remedio y no puede decirse que nos coja desprevenidos. No es que me importe mucho la edad que cumplo. Tengo una relativa buena salud y a mi cuerpo aún le ocurren cosas que producen placer y dejan máculas. Ha pasado mucho tiempo desde que descubrí los goces y sin embargo  todavía estoy en condiciones de confundir la sensatez con la conveniencia, la obligación con la devoción y de tomar decisiones moralmente reprobables. La única sospecha de tumor me asustó hace un año y recuerdo que la curé con whisky y un poco de jabón. Aún puedo cenar cualquier cosa a deshora en un restaurante con la seguridad de que en el peor de los casos sólo me hará daño la factura. Aunque parezca una estupidez lo cierto es que las últimas veces que subí al piso de una mujer madura, me consta que su alma me interesó más que el interior de su botellero. Sé que no soy el tipo insensato y algo alocado de hace sólo unos años, pero aún me tienta asomarme en coche a los barrancos, iniciar y liderar una nueva cruzada y hacerles caso a las señales de tráfico sólo cuando las veo de espaldas en el retrovisor del coche. Todavía creo que la vida es, en cierto modo, más hermosa si de paso que la vives corres el riesgo de perderla. Que duerma más que hace algún tiempo no significa en absoluto que le busque un sentido nuevo a mi existencia o que tema desfallecer. Aún puedo pedirle al cuerpo esfuerzos que acaso no le habría pedido a mi caballo. Como me tienta el riesgo...
Detesto la cama a no ser que en la misma se encuentre el cuerpo de una mujer y no sé de algún extraño o extraña que me haya visto en pijama en mi actual apartamento de Torremolinos. Todavía me puedo permitir el " lujazo " de creer que mis mejores sueños habrían pasado de largo en el caso de haberme quedado dormido. En realidad nunca esperé grandes cosas de mí y a veces pienso que ya no podría haber hecho mucho para decidir mi vida, al menos nadie puede privarme de decidir en mi muerte. Tranquiliza mucho ser lo suficientemente idiota como para creer que la vida consiste en pasar el rato hasta que tengas la misma edad que tu cadáver. Uno se hace mayor cuando se entera de que ya murió el primer poli con el que hice patrulla en Sevilla y sabe que a partir de ese momento su conciencia le va a reprochar menos cosas que las que rechace su estómago. No he hecho grandes conquistas en los años que he vivido como peregrino de este erial de La Vida, pero aún me desvelo y salgo a la calle de noche y madrugada persuadido de que, como en los viejos tiempos, en mi caso la muerte sólo sería la primera señora que sin remedio me diese mal dormir.-
-JACH.-

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