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miércoles, 13 de octubre de 2010

La crisis debería servir para cambiar al personal, pero no sólo a los inidividuos.
La gente vivía bajo la compulsión de un atroz y abominable consumismo, un feroz endeudamiento, un furibundo despilfarro y un desarrollismo ficticio de nuevo cuño, en el fondo tan cutre y soez como todos.
La crisis podría descrestar toda esa mala mugre, y hacer al sujeto más austero, empezando por los de arriba, las administraciones públicas y el resto de vividores y vividoras, que lo que tenían que hacer es mover el dinero con más cautela y cicatería, como algunos particulares hacen para mover el suyo.
Por ahora, sin embargo, sólo hacen " recortes "...
El " recorte " puede ser una medida coyuntural, precisa, una mutilación transitoria, sin cambiar el formato existencial y corporal, la idea que uno tiene de uno.
Pero más que hacer " recortes ", lo que importa es " repensarse ", cambiando el modelo de " neopijo ", es decir, las prácticas, los hábitos y la cultura que hay que tener también sobre el gasto, los viajes y la administración, sin tirar tanto el dinero y, de paso, si te falta, mangarlo, prostituirse o " poner el cazo "...
Esa reflexión de fondo, y no la lamentación y echar la culpa a quien obviamente la tiene, por la mengua de sus arcas y de dar rienda suelta a sus caprichos, debería, ahora, ocupar el tiempo de las gentes y los políticos...
ABSALON

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