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sábado, 22 de agosto de 2009

Cuando estamos en estas fechas tan calurosas, suelo insinuar, dados los besos letales que indilga el terral, la paz de espíritu, que no es lo mismo que la concordia de conciencia. Los Borgia, por ejemplo, poseían la primera aunque la segunda no, porque el escrúpulo seguramente lo tenían anegado en veneno y sangre. Pluma, tinta, lápiz y ponzoña: hay en esto un sentimiento ilustrado del que nunca puedo sustraerme, lo siento por los demás, por vosotros, con los que mantengo una relación de amor/odio, virtual, digna del más caro psicoanalista, la lectura, con la música, son artes que se usan, de antiguo, para amansar a las fieras, buen ejercicio, por lo tanto, pasar página, bajo el aire que libra el ventilador, mientras uno recuerda, entre silencio y secreto, todos los insultos, oprobios, baldones, infamias e ignominias que ha recibido durante su vida y la jornada; escribiendo, oyendo música o leyendo un buen libro....
Ya lo aseguraba el hermeneuta Steiner....
Cualquier libro, un amigo. A veces, perdón, mejor que un amig@....  

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