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sábado, 30 de mayo de 2009

Me desconcierta ver cómo se sigue gastando dinero público en cuestiones baladíes, utópicas, imposibles de llevar a cabo, proyectos como el de la Olimpiada, en "obras" que nadie ha pedido o que no hacen ninguna falta...
Todo debe de tener su sentido, pero ¿alquién ha preguntado al ciudadano de a pie si eso les importa?
Hay casos brutales de gente durmiendo en la calle. Ésta misma mañana al salir me he topado con gente rebuscando en los contenedores de la basura. Coyunturas en las que, madres, piden ayuda para el sustento de sus hijos, personas a las que solo les llega para comer y tienen que decidir si se alimentan ese mes o pagan la hipoteca, o les cortan el fluido eléctrico, el agua o el gas...
Primero, debería importar, incumbir la vida digna del individuo como tal y luego lo que se puedad hacer... digo yo.
No debe de haber derecho a esa indigencia, sordidez, desventura, miseria e infortunio, a esa ignominia que aguantan tantos sujetos, los pobladores, quienes a finales de cuentas son los que conforman la sociedad y sacan a un país hacia adelante; no hay justicia... social. Que la gente tenga que vivir en esta ambigüedad, en la incertidumbre, inseguridad y desasosiego. En esas condiciones, aceptando que se les suba los impuestos cuando a algunos les venga en gana o impongan un gasto extra porque así se les antoje a una serie de inútiles e incompetentes que están donde están porque han sido y son unos fracasados en sus profesiones y naúfragos de sus trabajos...
Perdón, ¿he dicho trabajo? Trabajo es el que hace la enfermera que está en turno de noche, la funcionaria al público que aguanta al resto que por todo lo dicho está irritado y airado, el policía que ya no sabe lo que hacer para mantener a raya a tanta parentela con tal necesidad perentoria y se ve abocada a delinquir para darse y dar de comer a su familia. Trabajo, es el que hace quien barre las calles, el estibador en el puerto, los maestros y profesoras a los que se les ha delegado la responsabilidad de educar a unos jóvenes que están totalmente perdidos y viendo lo que están viendo se encuentran totalmente desanimados y te dicen: "¡¡ que triste es mi vida !!" con tan sólo diecisiete años. El que hace quien se levanta a las cinco de la mañana para que tú te puedas comer el pan calentito, el que realiza el funcionario de prisiones tratando de mantener a raya a una población penitenciaria que supera todos los límites habidos y por haber en toda sociedad desarrollada... Trabajo, el que hace la señora de la limpieza en los bloques de vivienda para que no nos coma la mierda, el de los obreros, con un frío de espanto o un calor de muerte, etc., etc., etc...
Ellos y ellas, si se merecen todo el respeto, un chalecito al borde de la playa y unas vacaciones dignas y un trato noble, decente y meritorio...
¿Qué harían todos esos que van tan emperifollados sin esos proletarios, emprendedores, jornaleros, productores infatigables y cumplidores; sin sus chóferes, escoltas, limpiadores, cocineros, sastres, jardineros, etc...?      

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