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miércoles, 13 de julio de 2011

HAN VUELTO A ASESINAR A M. BLANCO Y A MIS COMPAÑEROS DE LAS FF. CC. SEG.

Han vuelto a asesinar a Miguel Ángel







Una noche como la hoy, a las 4:30 de la madrugada, hace ya 14 años, moría Miguel Ángel Blanco Garrido casi doce horas después de que un terrorista de ETA le disparase dos tiros en la cabeza cerca de la localidad guipuzcoana de Lasarte. Precisamente ayer, coincidiendo con ese triste aniversario, los que asesinaron a Miguel Ángel difundieron un comunicado jactándose de haber ganado la “batalla” al Estado de Derecho, confirmando así lo que apuntaron tanto las fuerzas de seguridad como el Tribunal Supremo: que Bildu fue auspiciada por ETA. Ayer el nuevo Ministro del Interior Antonio Camacho aún tenía el descaso de asegurar que ha habido un “avance importantísimo” en la lucha contra ETA.
Basta con ver lo satisfechos que se sienten los terroristas para comprender hasta qué punto miente el nuevo ministro. Se trata, además, de un personaje que llega a su cargo después de verse salpicado por el caso del chivatazo a ETA en el Bar Faisán. En este sentido, suenan a sarcasmo las palabras de Camacho diciendo que ese supuesto “avance” se ha hecho “desde el escrupuloso respeto a la ley”. La única afirmación sincera que ha hecho el nuevo ministro en su toma de posesión parece ser la siguiente: “nada va a cambiar en las políticas del departamento”. Se refiere, claro está, a lo que hizo Rubalcaba en ese Ministerio.






El regreso de ETA a las instituciones, un camino plagado de mentiras






Hay que recordar que Alfredo Pérez Rubalcaba se convirtió en Ministro del Interior el 11 de abril de 2006. El 22 de marzo ETA había anunciado su penúltima tregua-farsa. El nombramiento de Rubalcaba para ese cargo fue interpretado por no pocos medios como un encargo personal de Zapatero para que el cántabro se hiciese con las riendas de la negociación con los asesinos. Como Ministro del Interior, Rubalcaba mintió repetidas veces a los españoles a fin de facilitar o encubrir los contactos entre el gobierno y los asesinos. Aquella negociación no cesó ni tras el atentado de la T4 de Barajas -incluso lo reconoció el propio Zapatero un año después- ni tras los repetidos desmentidos del gobierno ante las denuncias de que esos contactos se han mantenido, desmentidos carentes de credibilidad después de las mentiras del gobierno para negar sus contactos con ETA antes de la tregua-farsa de 2006. Fruto de este proceso fue la legalización de Bildu decidida por los miembros del Tribunal Constitucional designados por el gobierno, y el consiguiente regreso de ETA a las instituciones. A cambio de ello, el gobierno se ha conformado con que ETA dejase de matar. No ha habido entrega de armas. El brazo político de la banda terrorista no ha condenado la actividad criminal de ETA ni ha pedido perdón por las cinco décadas de terror que ya lleva acumuladas ese grupo mafioso.






Zapatero ha desarmado moral e ideológicamente a España frente a ETA Y SE BURLA DE LA SANGRE INOCENTE DERRAMADA.






En 1997 un gobierno democrático se negó a ceder al chantaje de los asesinos, y ETA disparó dos tiros mortales en la cabeza de Miguel Ángel Blanco. La responsabilidad única y exclusiva de aquel crimen fue de ETA, pero el gobierno de Zapatero parece haber asumido la idea de que en realidad la culpa la tuvo el gobierno anterior por no ceder al chantaje de la banda mafiosa, por negarse a la pretensión de los asesinos de utilizar un crimen como moneda de cambio. Zapatero ha destruido ese dique moral, desarmando ideológicamente a los españoles frente a ETA y haciendo, en la práctica, que el terrorismo sea algo útil y rentable, algo con lo que se pueden obtener resultados políticos, siempre apelando al “ansia infinita de paz”, como si se pudiese llamar paz a ceder ante los criminales para que no maten. Nuestra democracia se negó a aceptar esa humillación en 1997, y entonces ETA cumplió su amenaza y asesinó a Miguel Ángel. Catorce años después ETA se jacta de haber doblegado a la democracia y con ello Miguel Ángel vuelve a ser asesinado, esta vez en su memoria y en su dignidad como ser humano, pues ahora los terroristas que lo asesinaron se sienten victoriosos. Desde luego, espero ver llegar el día en que Zapatero y Rubalcaba comparezcan ante la justicia para responder por esta miserable traición a las víctimas y a la democracia.






-lord voldemort-





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