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martes, 27 de septiembre de 2011

La tormenta no ha hecho más que empezar. Las batallas que enfrentan a los maestrros con el gobierno, ya en funciones, y con sus adlateres autonómicos, por los recortes presupuestarios son como piedras de granizo que al caer quedan convertidas en peligrosos charcos de agua por donde los niños pueden resbalar y caer. Algo tan importante como es la educación de quienes pueden ser el futuro de España, o lo que sea, acaba en manipuleo por parte de políticos ávidos de " trono " que, cuando interesa se llenan la boca hablando de educación, bilingüe, trilingüe y lo que haga falta ( eso sí, con calculadora multiplicadora de votos de su lengua: a mayor cantidad de palabras prometedoras pronunciadas, mayor número de papeletas depositadas a su favor en las urnas ). Después, todo se diluye en sus mierdas cotidianas. Porque los mismos mediocres que hablan de educación, luego pasan de ella. En medio de esta batalla, hay un tema que no se toca y sería fundamental para encarar un incierto futuro. La crisis no es sólo económica, lo vuelvo a repetir. En los últimos años y tiempos, la educación se ha basado en preparar a los jóvenes para buscar rápido el beneficio económico y fornicar, en un mundo competitivo, dopado, individualista y triunfalista. Pero lo que viene a necesitar más que nunca es una alta dosis de Humanismo. Y de eso no se habla. Una educación basada en acrecentar los valores primordiales del Ser. Valores cuyos patrimonios sean el compromiso social, la autoestima, la compasión, el intelecto, la cultura, el arte, la sabiduría sin alardes...
Una apuesta para que el ser sea, cada día, más humano....
-FITZGERALD- 

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