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martes, 14 de julio de 2009

Acomodarse y ver pasar a la gente en las terrazas de las cafeterías es una visión atrayente... el más barato y uno de los más antiguos que se conozca.
Presenciar de manera relajada el paso del personal es una sensación analítica, razonada, visual, de huroneo pleno, para la que sólo se necesita un poco de tiempo...
Se puede experimentar en cualquier momento, por la mañana, por la tarde, por la noche: tomando un café al aire libre, distendido en el atardecer de una calle cualquiera, asomados al balcón de una bullanguera avenida o animado paseo marítimo, tumbados y despreocupados en la playa o, incluso oteando el personal a través de la virtualidad de Internet o de la televisión. Me capta, me sojuzga el trasiego humano. Cada rostro, cada gesto, cada seña, cada ademán, cada semblante, su ropaje, o sus semidesnudos en éstas épocas de calendas, sus miradas, algunas insinuantes, otras lascivas, provocadoras...
No hay mayor enigma, que el que se oculta en la vehemencia de ese extraño o extraña, que circula cual "zombi", ente, ser que atraviesa el aire tan cerca y tan lejos de mi pálpito...
El interés de la parentela por la gente fue detectado pronto por el periodismo que, lo convirtió, en uno de sus grandes axiomas y máximas. En la actualidad apenas encuentra hueco en ese cajón de sastre al que llaman "sociedad" donde se vuelca todo, hasta los desperdicios y miserias terrenales y efímeras, por lo que en vez de llamarla "sociedad" la deberíamos nombrar: "MULADAR".
Detrás, o delante, de cada acto, hecho, trance, ceremonia, jornada, suceso, sarao, en cada situación, de cada acaecimiento, siempre aparece el ínclito sujeto, la persona conocida o anónima, que es quien ocasiona los valores de la información. Si no hay latidos solo hay oquedad y vacío.
En tiempo de globalidades. Los nuevos lenguajes, los tópicos, las siglas, las encrpitaciones de los mensajes juveniles, los organismos, las instituciones, las oenegés, las entidades, se adueñan de todo, hasta de los medios de comunicación para romper la ley natural de la curiosidad y fisgoneo humano. Pero el requerimiento está ahí y se aloja en los nuevos soportes físicos, en las redes sociales... la gente, no toda, utiliza "Facebook", para simplezas, pero con un propósito subyacente de curiosidad, la de saber (para lo bueno y para lo malo) de los demás, a través de lo que dicen y no dicen, como "cordón unbilical" para conocer por sus vídeos y fotos, de quiénes y cómo son en realidad, esos que "dicen ser" nuestros amigos o amigas, y que aparecen y desaparecen cual "Guadiana"... y, matizando, que con los tiempos que corren, es obvio que la mayoría son auténticos desalmados, pérfidos, perversos y despiadados en busca de hacer la puñeta al primer o primera estúpida, engreída, presuntuosa, soberbia, cretina, majadera o anormal que entre en el juego...
Ahora, en verano, en época de estío, se propicia todo lo anterior, pero también, es tiempo para mandar la vista a paseo... el Sol de evapora y el anochecer invita a contemplar los cuerpos volátiles, etéreos, irreales, impalpables, abstractos, sublimes y sutiles, cuyas ojeadas, guiños y pavoneos, desfilan ante mí, no sin levantar cierto curioseo e indiferencia............................           

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