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viernes, 5 de octubre de 2012

INTERNET/FACEBOOK: DROGA ELECTRÓNICA

ACTUALMENTE se valora la inclusión en el DSM., manual especializado utilizado en EUA para el diagnóstico de las enfermedades mentales, un capítulo titulado TRASTORNOS DE LA ADICCIÓN A INTERNET. Y es que las informaciones tienen la potencialidad de mutar lo que pensamos, y como somos realmente en relación de cómo pensamos, resultando nuestra vida condicionada a ello. Por su puesto el peligro no se encuentra en la Red, que es un instrumento muy útil y necesario, sino en su correcta y ponderada utilización, por el problema radica en el individuo.
La adicción a Internet ( y también, consecuentemente, a los móviles ) tiene la misma ruta que las adicciones a las drogas, juego, sexo, tabaco y alcohol. La ignorancia de sus peligros e inocencia de los efectos inmediatos, potenciada por las motivaciones de subliminar el " alter ego ", orgullo, vanidad, enriquecerse con otras oportunidades sociales y de relaciones varias, perspectivas de recreaciones porno-lúdicas y un conjunto de matices beneficiosos para el yo, especialmente cuando todas estas experiencias son estímulos que activan el sistema de recompensa cerebral del sujeto.que es una organización neuronal que reprsenta las bases neuroquímicas del cerebro con la que estamos diseñados para desarrollar una vida emocional gozosa, lujuriosa y lasciva. Y así, La Red, presentada como algo bueno, sin problemas a corto plazo, anula los argumentos para no consumirla; siendo la dinámica de cualquier conducta alienante y adictiva que prioriza y aumenta el tiempo a dicha actividad, creando un hábito que conforma una acomodación y un fenómeno a la tolerancia. Es entonces cuando la persona se sorprende con " ganas impulsivas " de conectarse para encontrar una gratificación libidinosa y el " enganche " empieza a tomar cuerpo. Estos " movimientos " reforzadores, crean una intencionalidad mental que busca ese estado de conciencia placentera y promiscua que precipita una dependencia conductual y, al fortalecer una " obsesión obsesiva ", mantiene al sujeto en un estado de ansiedad, ebriedad esclavizante que se hace evidente cuando por alguna razón no se puede conectar, y esto desencadena y precipita una  reacción de protesta: nerviosismo, estrés y angustia son síntomas clínicos que definen el síndrome de abstinencia y señalan el diagnóstico de una adicción...
Un tiempo prolongado, periódico y sistemático ante el ordenador, recibiendo datos e informaciones, sumerge al individuo en una realidad virtual que al no coincidir, en la mayoría de las ocasiones, con la realidad objetiva, obliga al cerebro al discernimiento de una peligrosa dualidad, pues tiene que interpretar los datos desde una situación en la que se le hace difícil una valoración correcta, sobre todo si esas informaciones y propuestas se encuentran perversamente contaminadas con medias verdades, mentiras, falsas personalidades o usurpación de algunas de ellas...
La disminución del tiempo de convivencia familiar y social real, le disminuye su capacidad de elaborar pensamientos objetivos en favor de los subjetivos, y desde luego, como la función hace el órgano, zonas cerebrales formadas por las denominadas neuronas espejos o de Gandhi, que son las que generan la EMPATÍA; derriban el muro que nos separa de los demás; facilitan el aprendizaje por imitación, y es piedra angular para relacionarse con los demás, llegando en algunos casos a la infidelidad conyugal virtual....
Es evidente que ante este tsunami informativo/informático, a la persona le es difícil catalogar y definir la información y se crea una idea cerebral con un continente desordenado y caótico, múltiple, diverso y " sin aclaración de términos ", que determina que el cerebro racional, en su misión de discernimiento y toma de decisiones, se encuentre distorsionado y condicionado a interpretaciones confusas: un cerebro desorganizado es origen del deterioro del funcionamiento correcto de las áreas neuronales donde reside la inspiración, la capacidad creativa, el genio, y desde luego, el equilibrio emocional, la memoria, el entendimiento y la voluntad; escenario este semejante al de los adictos a sustancias químicas...
-José Antonio Chaves Pérez.-
   

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