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sábado, 5 de marzo de 2011

El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo ( Goethe )

Las palabras de la Premio Nobel birmana Aung San Suu Kyi en una entrevista el pasado día 13 de febrero del año en curso, " cuanto más miedo tienes, menos vale tu vida ", es toda una declaración digna de principios de quien ha tomado el difícil camino de enfrentarse a la injusticia, a la arbitrariedad, y me hacen reflexionar, una vez más sobre la cobardía, la pusinilamidad, el canguelo y el miedo.
Pienso, también, en aquellas otras palabras del Juez Paolo Borsallino, asesinado por la Mafia en 1992: " Es bello morir por aquello en que uno cree. Quien tiene miedo muere cada día, quien no tiene miedo muere una vez ".
Muchas veces, a lo largo de nuestra vida, preferimos sufrir una situación personal asfixiante, rendirnos a la desesperanza y a la infelicidad, por no mirar de frente a los problemas. Nuestro día a día puede ser un infierno y, sin embargo, renunciamos a cambiarlo por nuestro acobardamiento.
Sentimos pavor a rehacer nuestra vida, a enfrentarnos al poder o a sus representantes, a los absolutismos, a las decisiones demagógicas y a los totalitarismos, no mirando a la cara a la persona que nos veja, nos zahiere, nos escarnece, nos agravia, nos ultraja, nos mortifica, nos denigra, nos ofende, nos oprime, nos injuria, nos maltrata, nos manipula, nos mangonea, nos soban, nos vician y nos utilizan; diciéndole la verdad de quien es y, por ejemplo, cambiando de trabajo ( a pesar del paro ), abandonando al jefe que nos humilla, nos hace arrastrarnos, nos sojuzga y nos envilece como ser humano, a denunciar lo injusto, a reclamar lo que es nuestro...
El miedo, la cobardía, el terror, el desasosiego a perder cosas materiales o el status dentro de la " comunidad del bienestar " nos impide hacer grandes cosas en el ámbito social, en eso que mi colega y admirado Mario Conde llama: sociedad civil, pero también nos atenaza cuando una decisión pequeña y nimia puede traernos la felicidad a escala individual.
Quizás, en algún momento debamos decidirnos, de una puñetera vez, a cambiar y ser valientes, intrépidos, audaces, denodados y animosos.
Creédme.... no cuesta tanto....
-Corso-

    

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