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sábado, 12 de marzo de 2011

Cuando no se tiene un plan serio ni criterio ni valentía para resolver los problemas que se presentan, se suele a acudir en la mayoría de los casos al despotismo, a la tiranía, al caciquismo, a la arbitrariedad, al cesarismo y a las ocurrencias, al chiste y al insulto que, por lo general, no ayudan a resolver los probemas ya que no van dirigidos a su esencia sino a lo anecdótico.
Estas semanas pasadas hemos vuelto a sufrir nuevos episodios que denotan que el Gobierno español está desbordado y no sabe ( ni tiene puñetera idea ) cómo resolver los problemas que nos acucian y, para aminorar los costes energéticos, ha acordado, entre otras medidas, rebajar el límite de velocidad de los vehículos, instalar bombillas de bajo consumo en las carreteras y cambiar los neumáticos de los vehículos ( que por cierto no existen y se pondrán en circulación posiblemente en noviembre de 2012., según Goodyear y Michelín ).
Se trata de medidas que no van a resolver lo inherente de la casuística fortalecedora de la economía española. Es como si en un hogar se quisiera arreglar el tema del dinero ( y del " amor " de paso ) ahorrando en los gastos menores pero manteniendo los caprichos y derroches.
Para resolver la crisis económica, y en concreto minorar el coste energético, hay que tomar medidas drásticas que vayan a la raíz, a lo fundamental. Hay que promover el recorte radical de gastos de las administraciones públicas ( como ya han hecho con los particulares ) y un plan de ahorro global e integral que ponga en marcha una política vigorizante que nos haga depender menos del exterior, y apostar, por la energía nuclear...
Es hora de que estos gobernantes dejen paso a otros ( si puede ser que sean profesionales, por ejemplo, empresarios, como en Panamá ) que sepan identificar mejor la problemática y tomen decisiones dentro de un plan global dirigido hacia lo fundamental, complementado por lo accesorio, y no al revés....
-Corso-    

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